jueves, 20 de octubre de 2011

EL CASTAÑO "Simbolo de la llegada de los romanos a la España Iberica"

Características:

   Nombre botanico: Castanea sativa Mill.
   Familia: Fagacae

   Sinonomia: Castanea vesca Gaert, Castanea vulgaris Lamk, Castanea castanea Karst, Fagus castanea L.

   Castilla: Castaño Común, regoldo, castaño regoldano (el silvestre). Cataluña: Castanyer. Euskera: Gaztainondo, gaztaña. Galicia: Castañeiro, castiñeiro, castiro. Portugal: Castanheiro



   Árbol de tronco derecho, grueso y corto capaz de alcanzar los 35 m de talla.
Sistema radical muy desarrollado, casi tanto como los robles. Las raíces late­rales dan brotes o renuevos y además el castaño brota bien de cepa. Corteza verdoso pardusca y agrietada longitudinalmente.

   La copa es frondosa y amplia, casi esférica, muy ramosa en los castaños in­jertados, más limpia en los silvestres que crecen en conveniente espesura.
   Ra­mas gruesas y rectas, las inferiores patentes o subpatentes en los pies cultiva­dos añosos. Ramillas con lenticelas sin yema terminal. Yemas gruesas, ovoideas, obtusas o puntiagudas.

   Las hojas, caedizas (aunque en el otoño se conservan bastante tiempo secas y de color marrón) y alternas, son lanceoladas, tres a cinco veces más largas que anchas, con 15 a 20 nervaduras secundarias a cada lado del nervio princi­pal, con el contorno aserrado regularmente y provisto de pequeños dientes agu­dos, glabras en ambas caras, verde fuerte y brillantes por encima y verde más claro y mates por el envés, de breve pecíolo.

 Detalle de hojas y frutos

   Las flores masculi­nas se disponen en amentos alargados, interrumpidos, delgados, por lo común erguidos, de color amarillento y olor desagradable. Están formados por glomé­rulos de 5-6 flores, a veces hasta 10, con una bráctea común ligeramente trilo­bulada. La flor masculina tiene periantio doble, trímero, con 8 a 12 estambres salientes y un rudimento de ovario. Una vez abiertas las flores, el amento parece continuo.

   Las flores femeninas, en grupos de 2 a 5, generalmente tres, están dispues­tas en la base de los amentos masculinos, protegidas por un involucro común, que después de fecundadas las flores, se transformará en una cúpula o envoltu­ra coriácea, gruesa, armada de púas, agudas (de ahí el nombre de erizo, que recibe) con dos o tres castañas en su interior y abriéndose en cuatro valvas al madurar en septiembre a noviembre. Las flores masculinas y femeninas están juntas sobre el mismo árbol (es planta monoica).
El fruto, la castaña es una nuez ovoidea a subglobosa, ancha, con cicatriz de inserción en la base, pericarpio duro, lustroso, con el típico color castaño, tomentoso-afelpado en el interior, con simiente comestible rodeada de tejidos membranosos.

Detalle de las castañas dentro de su cúpula abriendose

    Prefiere los terrenos silíceos, sueltos, profundos, y sustanciosos; es exigente en cuanto a la humedad o frescura del suelo, requiriendo un mínimo de 75 a 200 litros por metro cuadrado de precipitaciones estivales y 600 mm anuales como mínimo.
   Su crecimiento es grande y rápido, a veces 1,5 m por año. El castaño es muy longevo, llegando a vivir muchos siglos.

   Madera heterogénea, de color amarillo claro que al envejecer toma tonalida­des más oscuras. Duramen y albura bien diferenciados, semipesada (densidad normal al 12 % de humedad de 0,665 a 671), semidura, con líneas oscuras en el despiezo tangencial. Anillos anuales bien diferenciados, destacando por su anchura la zona de otoño con relación a la de primavera. La madera es de dura­minización rápida, la albura muy poco extensa.


Distribución:

   Aunque parece ser que los países originarios del castaño son las par­tes de Asia y de Europa que rodean inmediatamente el mar Mediterrá­neo, el castaño se ha asilvestrado en nuestro país de tal modo que los anglosajones lo llaman castaño de España.

   En pies aislados o en pe­queños rodales se halla el castaño en casi todas las provincias; se cita en Valencia y Murcia y abunda en el Noroeste, Norte, Nordeste y Cen­tro; sobre todo en Galicia, Asturias, Cantabria y Vascongadas, Catalu­ña, Cáceres, Ávila y Salamanca y en el Sur y Sudeste, en Huelva y Granada.

   Como árbol silvestre o de monte (no injertado), el castaño regoldo cubre extensiones de la cordillera que separa la Extremadura Alta de Salamanca y Ávila con ejem­plares magníficos en las sierras de Béjar y Hervás, en Málaga en la Serranía de Ronda y algunos rodales en Sierra Morena y las sierras del Norte de Badajoz li­mítrofes con Cáceres y Toledo.

   En las islas Canarias, hay en Tenerife espléndi­dos rodales de castaño intercalados entre los cultivos ordinarios; en la isla de la Palma hay en Tazacorte copudos castaños y en el resto de la isla bosquetes y pies aislados; en Gran Canaria está representada la especie en Los Pasitos, Teror, etc.

   Los antaño extensos castañares españoles están siendo diezmados desde hace tiempo por una virulenta enfermedad fungosa llamada «tinta», denomina­da así por la coloración negra que bajo la corteza va tomando la zona atacada. Cuando la enfermedad logra el anillamiento completo del cuello, muere el árbol, tras un período de progresión del mal de duración variable. Para atajar esta en­fermedad y otra, también fungosa el chancro, se ha recurrido a la aclimatación de patrones exóticos. Así el Castanea crenata Steb y Zucc. del Japón y Casta­nea mollissima BI. del Este de China se han cultivado en viveros de Galicia y se han injertado con el castaño de España. Los patrones exóticos requieren climas suaves, húmedos, y templados adecuados para el Norte pero impropios para el Centro o Sur. Son de más lento desarrollo que el sativa.

   El castaño ocupa hoy en España una superficie de 126 558 ha, el 2,05% de la superficie arbolada de frondosas y el 1,07% de la arbolada total.

Llamado "El abuelo" castaño centenario
El Tiemblo (Avila)


Época de Floración

   Las flores aparecen después de las hojas en mayo-junio.



 Generalidades:

   La llegada de los castaños a la península Ibérica hay que agradecérsela al Imperio Romano, la afición de los romanos por este fruto originario de Italia, les llevó a extender esta especie por todo el Imperio, llegando hasta nuestros días siendo ya considerada como una especie autóctona.

   Es especie de media sombra, poco robusta o algo delicada cuando joven;
requiere abrigo en su primera edad en las exposiciones más frías y calientes.
Vive desde el nivel del mar (Galicia, litoral cántabro) hasta los 1500 m de alti­tud en Sierra Nevada. Los mejores castañares frutales están entre los 200 y 600 m y como productor de maderas, hasta los 1000 m. En el Centro y Mediodía de España, prefiere las exposiciones frescas del Norte y Nordeste.

   El castaño es una de las plantas arbóreas más bellas y majestuosas de nues­tro país. Los castañares constituyen un ornato incomparable en muchas partes. Moverse en el ambiente de castañares vetustos, bajo la vasta copa verdeguean-te, hace respirar una atmósfera de serenidad, de solemnidad apagada y lumino­sa que es el preludio de los más grandes esplendores de la floresta mediterrá­nea. La actual decadencia de nuestros castañares parece favorecida por un cierto descuido cultural, consiguiente a la depreciación de sus productos tradiciona­les: los frutos, su madera y sus leñas.

   La madera es enteramente comparable a la del roble común. Se distingue de ella por la ausencia de radios medulares anchos, de las manchas característi­cas del roble.

Mueble de castaño mazizo en su color original

    Los castaños llegan a adquirir extraordinarias dimensiones citándose ejem­plares como el renombrado castaño de los cien caballos, en las faldas del volcán Etna (Sicilia), cuyos jinetes al mando de la reina Juana de Aragón se acogieron a la vez bajo la frondosidad de su enorme copa.

Majestuoso Castaño

   El corazón es muy rico en tani­nos. Es particularmente duradero como el roble.
La utilización de las maderas de grandes dimensiones se hace por la ebanis­tería, la carpintería y la construcción. En monte bajo, en turnos de 5 a 6 años, las guías de castaño proporcionan varas para cestería, cuévanos, aros de barri­ca. En turnos de 30 a 50 años, postes de telégrafos, viguetas, duelas para barri­les y toneles.

   La madera del castaño sirve también para la fabricación de extractos curtien­tes. Los residuos de esta extracción sirven para la fabricación de pasta de papel que se incorpora a la pasta de resinosas para dar papeles de bella calidad. A partir de la pulpa de castaño destaninizada, mezclada con ciertas especies como el haya, se fabrican tableros de fibras duras de excelente calidad emplea­dos en los revestimientos de puertas, de tabiques etc.
La producción española de madera de castaño es de 147 600 m3 de cortas anuales y de leña, unos 165000 estéreos.

   Como combustible, la madera de castaño tiene el inconveniente de esta­llar; inferior al roble desde este punto de vista, da una mediocre madera de calefacción.

   El fruto, comestible, se consume crudo, cocido y asado marcando la apari­ción de las castañeras en las ciudades el comienzo de los fríos invernales. La castaña de los regoldos sirve para la montanera.

   El castaño reviste igualmente un gran interés ornamental en las variedades distintas del tipo: pyramidalis, pendulifolia, latifolia y discolor

   Las infusiones de la hojas se usan en las afecciones respiratorias, siendo un remedio popular contra la tos ferina. Muy utilizado en homeopatía.

   Los castaños silvestres producen ordinariamente castañas pequeñas y de ca­lidad muy mediana. Para mejorarlas, se utiliza el injerto. La costumbre del injerto varía en Francia, Italia y España. Entre nosotros es corriente desmochar a fines de invierno o a la entrada de la primavera los pies que han de servir de patrón. Después se dejan solamente los brotes que habrán de injertarse al año siguiente o a los dos años. El injerto es de canutillo en los castañares de la sierra de Arasena, de púa en el Norte, Noroeste, etc. Para ligadura se emplean cordones de lana, rafia, juncia, etc. y se usan varios mastiques a base de cera amarilla, trementina, pez blanca o negra o sebo.

   Tradicionalmente se empleó como fuente energética para la población campesina, tanto mediante el consumo directo como en diversas recetas gastronómicas, y también como alimento para los animales domésticos (fundamentalmente cerdos), pero perdió su lugar de importancia en la dieta europea con la llegada de la patata de América. Esta sustitución en el papel alimenticio que tenía en la castaña fue tan importante que en algunas regiones, como Galicia, todavía hay lugares donde se llaman castañas a las patatas (igual que en francés las patatas reciben el nombre pommes-de-terre, "manzanas de la tierra"). Tradicionalmente la castaña puede consumirse cruda, aunque también cocida o asada. El marrón-glacé es un dulce de receta francesa que aumenta enormemente el valor energético de las castañas.

    Recientemente se ha fomentado el reaprovechamiento de la castaña mediante la oferta de productos tradicionales como el aguardiente de castaña, la crema de castaña, el pan de castaña, etc., pero en los últimos años ha continuado una tendencia a la caída de su producción y consumo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Encina. Árbol de España por excelencia


Encina Tres Patas de Mendaza (Navarra)
 Uno de los ejemplares mas hermosos
y mas longevos (1200años) de España

Características:

Altura aprox: 5 a 25 m.
Familia: Fagaceae.
Sinonimia: O. smilax L., O. sempervirens Mill., O. alzina Lapeyr.

   Quercus ilex L. Su nombre latino Quercus proviene del celta Kaérquez, árbol hermoso, e ilex, de ilicis, ilicina, alcina, encina
   La encina es poco exigente en cuanto a la naturaleza mineralógica del suelo, pues vegeta con lozanía en los suelos arenosos y sueltos procedentes de la des­composición de rocas graníticas o de cuarcitas, si bien parece abundar más en los terrenos calizos. Prefiere un terreno seco o ligeramente fresco a los muy húmedos; es especie muy frugal.
.
   Temperamento robusto como especie de luz que es; su crecimiento es poco rápido al principio, mientras que el crecimiento del sistema radical es mucho más activo que el del sistema arbóreo.

   La raigambre se clava fuertemente con una raíz principal alargada, quebradi­za y casi sin ramificaciones al principio, pero después desarrolla raíces gruesas y profundas cuando el terreno lo permite, pero en los suelos de poco fondo, las raíces laterales se extienden a gran distancia del tronco y proporcionan numero­sos renuevos o hijuelos.

   La corteza es de color pardo negruzco con grietas transversales y longitudi­nales de poca profundidad.

   Su tronco es derecho o algo torcido abriéndose su copa a poca altura. En su conjunto forma una copa bastante ancha y redondeada que da mucha som­bra durante todo el año pues su follaje es perennifolio. Su ramaje muy denso e intrincado tiene las ramas muy rígidas, tortuosas o flexuosas. Las ramillas jó­venes son pubérulas y los brotes nuevos pubescentes. Las yemas son peque­ñas, oviformes, obtusas, con escamas pardo-rojizas, lampiñas.

   Las hojas son persistentes, alternas, coriáceas, verdes en el haz, grisáceo­tomentosas por el envés, elípticas arredondeadas o aovado-oblongas, con dien­tes espinosos y 15 a 20 nervaduras secundarias, de unos 2 a 6 cm de largo y 1,5 a 3 de ancho y con corto pecíolo velloso.

   Los amentos masculinos son numerosos, colgantes, de 3 a 6 cm de longitud y color verdoso amarillento.
   Las flores femeninas, aisladas o en grupos, con ovario velloso y cuatro estig­mas patentes, recurvados, rojizos, dan origen a frutos solitarios o gemelos sobre pedúnculos muy cortos que maduran en octubre-noviembre.

  Detalle de la bellota, hojas y tronco

   El fruto es una bellota alargada, de 2 a 3 cm de largo y 1,5 cm de grosor, sabor agradable cuando se le ha desprendido de corteza y piel. Está rodeada en la base por una cúpula grisácea pubescente, semiesférica con escamas em­pizarradas y obtusas, poco levantadas las superiores.
   Se reproduce por semilla y por brotes de cepa y de raíz.

   La encina es un magnífico Quercus siempreverde con follaje de color verde oscuro que extiende sobre un tronco potente una imponente arquitectura de ra­mas densamente frondosas e introduce en el suelo de roca profundas raíces muy sólidas.


Distribución:

 Árbol iberico por excelencia

   La encina es el árbol ibérico por excelencia.
   Se extiende por prácti­camente todas las provincias espa­ñolas, llegando a ocupar una super­ficie de 2889 341 ha, el 24,51 % del área arbolada de nuestro país.
    Falta en las provincias gallegas aun­que en el Sur de Lugo existen enci­nas aisladas que vienen a enlazar­se con rodales de la provincia de Orense. Escasea en Murcia y Ali­cante y no se encuentra en las Is­las Canarias. Vive desde el nivel del mar (Andalucía, Santander, etc.) hasta los 2000 m en Sierra Nevada, pero los mejores montes encinares se en­cuentran entre los 200 y 800 m de altitud.

   Al abonarse aumenta con la producción cerealista paralelamente la produc­ción bellotera. La producción media es de 550 kg de bellota por hectárea pero los buenos montes de Badajoz, Cáceres, Salamanca, Huelva y valle de Alcudia (Ciudad Real) producen 700-800 kg/ha.

   La encina es una especie arbórea que proporciona bajo su copa un tapiz her­báceo de crecimiento doble que en terreno raso y da amenidad y jugosidad a la ingestión de la bellota. En los encinares de Salamanca, Cáceres, Badajoz y Huelva, la flora espontánea que nace entre y bajo las encinas contiene más de veinte especies distintas de trébol silvestre y más de 8 o 10 de mielgas o alfalfas silvestres. Ello hace que el pasto sea muy rico en proteínas y el suelo se mejore grandemente, merced a la síntesis de nitrógeno atmosférico por las raíces de las leguminosas citadas.

   Se convierte entonces en un verdadero parque natural y en primavera
y otoño el suelo se cubre de un tapiz verde lujuriante donde pastan los ganados.
En el nordeste y centro meridional la encina forma el maquis o garriga en asociación con el lentisco, el madroño, la coscoja, los brezos, las jaras, etc., que forman un muro compacto que sólo se arriesgan a atravesar los jabalíes y otros habitantes selváticos de este ambiente.
   La encina ha sido usada escasas veces como ornamental pera ejemplares hermosos y siempreverdes adornan la Plaza de Cataluña (Barcelona).

   El Quercus ilex L. se extiende principalmente por la región mediterránea, Por­tugal, Norte de España y Oeste de Francia. Muy afín es la encina de bellotas dulces (Quercus rotumdifolia Lam., Quercus bellota Desf.), a menudo tratada como una subespecie de la anterior a la que reemplaza en el Sur y Oeste del país.

   En la montanera se aprovecha no sólo la bellota sino también la hierba, los bulbos de la gramínea Poa bulbosa. Las leguminosas silvestres y sus semillas, los frutos del trébol subterráneo, todos ellos parecen tener un importante papel en el equilibrio de la dieta.
   En el alcornoque caen en septiembre las bellotas primerizas, brevales o san­migueleñas, las más gruesas: en octubre-noviembre se da la cosecha fuerte de segunderas o medianas; a finales de enero maduran las tardías o palomeras por ser muy buscadas por las torcaces. Este escalonamiento de la fructificación da lugar a un largo período de montanera. Se consigue en las buenas dehesas la alimentación con bellota y castaña de noviembre a febrero.

   En Castilla se le llama: Encina dulce, encina de bellotas dulces, chaparra, mata parda (Centro), matacalles (Murcia), coscolla negra (Alcor) chavasco (Albarracíni, encino, marrasca, carrasco, chaparro común. Cataluña.: Aglanar, alsina, alsinera, alzina, aulina, auzina (Baleares), carrasca vera (Valencia). Euskera.: Aritx, arta, arte, artea. Galicia.: Enciño. Portugal.: Azinheira.

   Hay ejemplares magníficos en Canta­bria, siendo el más destacado «La Encinona» situado en Anaz, en el Ayuntamiento de Medio Cudeyo. Tiene 5,90 m de perímetro por la parte más estrecha del tron­co; en la base junto al suelo mide 10 metros y la envergadura de su copa casi llega a los 40 m.

   En la región catalana existe también el ejemplar gigante de Palau de Plega­rnans, con el tronco de más de 4 m de circunferencia. Es un hecho curioso que algunas veces se han dado audiciones de sardanas, dispersos los músicos por el ramaje, mientras el pueblo bailaba la típica danza alrededor del tronco.


Época de Floración:

   Florece en abril-mayo.
   Las flores femeninas, aisladas o en grupos, con ovario velloso y cuatro estig­mas patentes, recurvados, rojizos, dan origen a frutos solitarios o gemelos sobre pedúnculos muy cortos que maduran en octubre-noviembre.


Generalidades:

   Oficialmente se ha considerado a la encina árbol nacional de España; al igual que el roble común es el alemán, el pino piñonero el italiano, et arce sacarino el canadiense, el araguaney el venezolano y el serbal de cazadores el irlandés por las siguientes razones:

a)   Tener ejemplares excepcionales que atestiguan una longevidad de 700 o más años y que alcanzan unas tallas gigantescas por encima de las normales de la especie.

b)   Por estar representada la encina prácticamente en todas las provincias espa­ñolas, llegando a ocupar el 25 % de la superficie arbolada de nuestro país.

c)   Por ser árbol productor de excelente madera de carboneo o de parquet y así­ mismo una especie frutal que rinde cantidades ingentes de bellota con la que se alimenta nuestra cabaña nacional en los otoños que en gran parte de los años son secos,

d)   Porque es el elemento fundamental de la dehesa, agricultura racional de la España seca, al aprovecharse el fruto y su ramón, y al mejorar con su bom­beo de bases del subsuelo el pobre suelo vegetal que se enriquece con las hojas y detritus que se desprenden del árbol.

e)   Porque la encina es la base de la que proponemos se parta para repoblar los cinco millones de hectáreas que los forestales estiman irrecuperables; una vez arraigada bien la encina, se introducirán las Resinosas más adaptadas: pinos, enebros, sabinas, cipreses, cedros, etc.

f)   Porque es un árbol eminentemente sustentador de caza, tanto mayor como menor.

g)   Porque brota bien de cepa y si hay un infortunio de un incendio, se perderá el vuelo arbóreo pero la raíz brotará con tanta más fuerza cuanto más vigoro­sa sea la encina quemada.

h)   Porque la encina es poco exigente en cuanto a la naturaleza mineralógica del suelo, pues resiste tanto los suelos sueltos y arenosos como los graníticos o cuarcíticos y los calizos.
i)   Porque es especie muy frugal prefiriendo un terreno seco o ligeramente fres­co a los muy húmedos y son aquellos terrenos los que abundan en España.

j)   Porque con sus diversas variedades, la encina es una especie ornamental y ya nuestros antepasados los celtas hacían que sus sacerdotes o druidas ado­rasen a estos árboles hermosos.

   Por todas estas razones aducidas y otras se atribuye como árbol nacional español.

   La encina es uno de nuestros árboles más longevos pues se encuentran ejem­plares de 700-800 años. Hay varias encinas en Cantabria que quizás alcancen los mil años.

   Su madera es muy dura, oscura, compacta, difícil de trabajar y de gran flotabili­dad.  Proporciona leñas inmejorables y también suele carbonearse. En carpinte­ría se utiliza para parquets. Madera dificil de trabajar, por lo que se emplea para fabricar piezas que tengan que soportar gran rozamiento, como en carros, arados, parquets, herramientas (especialmente para la ebanistería), etc., así como en pequeñas obras hidráulicas y en la construcción como pilares o vigas. Además resulta una excelente leña para quemar y para hacer carbón vegetal. Leña y carbón de encina constituían hasta el primer tercio del siglo XX los principales combustibles domésticos en amplias zonas de España.
La corteza cuenta con gran cantidad de taninos, por lo que es muy apreciada en las tenerías para curtir el cuero (especialmente utilizada en Marruecos), y junto con las hojas y bellotas machacadas se prepara un cocimiento que resulta ser astringente y útil para desinfectar heridas.
   Su fruto alimenta en la montanera a grandes piaras de cerdos de raza ibérica, dando a su magro un sabor característico y exquisito que ha recibido en el entorno de la Sierra de Huelva, la denominación de origen de Jabugo.

   La vaca y la oveja rebuscan las bellotas dejadas por los cerdos. La encina se beneficia del cultivo alternado en quintos, cuartos o tercios sembrándose y abonándose una vez cada cinco, cuatro o tres años.

   Como sistema complejo agro-silvo-pastoril integró usos muy di­versificados: ovejas, caballos, burros, cerdos, pavos y eventualmente cabras, abe­jas y piscicultura (temas) y caza con agricultura, producción de leña, carbón, corcho, etc. con un sistema de escaso gasto de energía y notable estabilidad ecológica.

   La destrucción de los olivares y las dehesas tendría repercusiones interna­cionales a través de la importante cantidad de aves insectívoras del Centro y Norte de Europa que perderían su centro de invernada; millones de urracas capirota­das, mosquiteros, petirrojos, y zorzales de Suiza, Alemania, Holanda, Suecia, etc., no podrían ejercer su influencia en las cosechas.


   Los centros álgidos de cría y mercadeo de los productos del cerdo ibérico, los santuarios de su chacinería empezando por el jamón ibérico y la caña de lomo embuchado son:

- Candelario (Salamanca)
- Ledrada (Salamanca)
- Jabugo (Huelva)
- Piornal (Cáceres)
- Montánchez (Cáceres)
- Cortegana (Huelva)
- Cum­bres Mayores (Huelva)
- Zafra en Badajoz por su feria de ganado.


   Los antiquísimos bosques litorales y los de las primeras alturas de la Sierra Mariánica y de Aracena estaban formados por poderosas encinas que alcanza­ban algunas veces alturas gigantescas. Estos encinares se extendían por la ver­tiente norte de Sierra Morena y por las sierras de Extremadura y de la Peña de Francia. Luego se extendieron por los pisos montanos de estas regiones formando los grandes encinares de Extremadura, del Valle de Alcudia y de Salamanca. Más al norte, la encina cubre montes al haberla despejado de los campos de cultivo y cuando alcanza el norte peninsular se presenta en ejemplares majestuosos, como en Cantabria y Cataluña. Toda España estaba cubierta de encina y de he hecho el dicho de que una ardilla podía cruzarla sin pisar el suelo

   En los bosques del Sudoeste ibérico, anida el buitre leonado y gran parte de la fauna ibérica. En invierno, la población europea de grullas vuela a los encina-res de España y centro y sur de Portugal.
Desde el punto de vista ecológico, la conservación del encinar ibérico tiene un interés no sólo nacional, sino eminentemente europeo.
Desde una perspectiva paisajística, la dehesa constituye casi un parque arbolado, grato a la presencia humana, y el mejor bastión para defender de la erosión unos suelos pobres, poco profundos y fértiles.

   Cuando el antiguo bosque siempreverde del Oeste Ibérico se ha humanizado y se ha convertido en monte alto ahuecado o adehesado, la encina queda aso­ciada al quejigo, al rebollo, al alcornoque, al mesto y en la sierra de Huelva al castaño.

   La encina era considerada de hecho como árbol feliz y divino; ya los griegos lo habían dedicado a diversas divinidades. No pocas ciudades fueron fundadas allí donde existían grandes plantas de encina, casi para auspiciarse la fortuna y la prosperidad.

   Los druidas o sacerdotes celtas danzaban ritualmente alrededor de las encinas.

  Mucho se podria hablar de este hermoso árbol. Ejemplar en toda la España Iberica. Pero no cabría en este Blog.

viernes, 3 de junio de 2011

Madroño, árbol de la Villa de Madrid


 Escudo Heráldico de la Villa De Madrid
 caracterizado por el oso y el Madroño

Características:

  Nombres en Castilla: Madroñera, abono Liébanal, albocera, arbornio (Asturias), alborecera (Aragón), alborto, al­borzo, algorto, arbocera, árbol de las fresas, berrubiete, borrachín (Asturias), borrubiete, borrubiote, borlo (Logroño-Burgos), gurbiote, gurrubión, madrollos (Navarra), madroñero, madroño común.
  Cataluña: Arbocer, arboo, arborer, arbós, arboser (Baleares y Valencia), arbosera (Baleares), albosera (Valen­cia), cirerer, cirerer de top, cirerer d'uco, arbosser (Menorca), cirerer d'arboo. Ettsk.: Burbux, bur­buz, gurbitx, gurbitz, gurbiz, kurkuxa, kurpitz, aagorri.
  Galicia: Albedro, borta, érbedo, érvedo, esvedro, herbedro. Por.: Medronheiro.
 
    De la familia Ericaceae el madroño(Arbutus unedo) es normalmente un arbusto ramoso de 1,5 a 3 m de talla pero en ocasiones se hace un árbol de hasta 8-12 m de altura. La corteza es pardo-rojiza, finamente agrietada en los troncos viejos.

   El sistema radical es muy fuerte y potente, y provisto de gruesas cepas. Copa oval o trasovada. Ramas gruesas.

Frutos del madroño

   Las hojas son persistentes, coriáceas, elíptico-lanceoladas, dos a cinco ve­ces más largas (5 a 8 cm) que anchas, de contorno finamente aserrado, con el haz verde oscuro lustroso y el envés verdoso pálido.

Aunque en posición alterna en las ramillas, las hojas se sitúan muy próximas unas a otras, formando corno rosetas.

Detalle de hojas y frutos del Madroño
    Las flores aparecen en otoño con cáliz menudo partido en 5 lóbulos y la co­rola de forma de orza o puchero, color blanco-verdoso o sonrosado, con cinco dientecitos revueltos, 10 estambres insertos con la corola sobre un disco de ovario súpero, con cinco lóculos multiovulados, estilo filiforme y estigma pentagonal. Las flores se agrupan en racimos apanojados, terminales, colgantes, solitarios.
Los frutos tardan un año en madurar y transformarse en bayas globosas, car­nosas, farináceas de color rojo carmín, cubiertas de gránulos o tuberculitos, de unos 3 cm de diámetro y de sabor agradable al paladar. Los madroños o alboro­zas contienen muchas semillas pequeñas, pardas, angulosas.

   Indiferente en cuanto al suelo parece preferir los silíceos a los calizos. Re­quiere suelos profundos y sueltos para su buen desarrollo.
Es especie de media sombra, pues soporta una ligera cubierta, aunque de temperamento muy robusto. Corresponde a un clímax de encinar.
El crecimiento es relativamente lento y sostenido.

  Se reproduce el madroño por semilla y por brotes de cepa; es frecuente ob­tener plantitas espontáneas que prenden con facilidad. Por el cultivo se han es­tablecido variedades de frutos más voluminosos, suculentos y gustosos que en los ejemplares silvestres.


Distribución:
   Es originario de la región mediterranea, costa atlántica y Europa occidental, desde el norte al oeste de Francia e Irlanda.
En los bosques de la Matta de Leiria en Portugal, hay madroñales muy desarrollados. Especie bastante longeva.
   No suele faltar en setos y bos­ques de los pisos bajo y montano de casi todas las provincias espa­ñolas. Plantados se conservan mag­níficos ejemplares en los jardines del palacio de Aranjuez y en el parque de la Fuente del Berro de Madrid.
   Hoy abunda silvestre sal­picado o en rodales, en Sierra Mo­rena.

Epoca de floración:
   En otoño, comienzan a verse sus frutos rojos, comestibles, junto a las florecillas blancas.

Generalidades:
   Es el árbol del escudo heráldico de Madrid, la ciudad del oso y el madroño.
   Nadie sabe con exactitud por qué se eligió el madroño como símbolo del escudo de la villa de Madrid, pero aparece en el escudo de Madrid capital, a pesar de nunca fue un árbol abundante esta región. Actualmente es una especie protegida por la Comunidad de Madrid como especie amenazada.
   Dicen que no es un oso sino una osa, y que no es un madroño sino un madroñero. Pero, durante siglos, nos hemos referido a ellos, el Oso y el Madroño, como parte del escudo de nuestra ciudad. El oso, y el madroño, “mudruny” en la lengua de los mozárabes, símbolos de la Villa.

Estatua que simboliza el oso y el madroño
 emblema de la capital de madrid y que esta en la Plaza Del Sol,
pleno centro de la ciudad

   El madroño en la plaza de la Lealtad, frente al Hotel Ritz (Madrid) está el más viejo de esta ciudad. Hace unos años estuvo en peligro pues el peso de sus enormes ramas amenazaba con derribarlo, pero hoy día unas grandes horcas de hierro a modo de “muletas” sujetan el magnífico árbol, uno de los más singulares de Madrid.

 Madroño centenario y el mas viejo de la ciudad de Madrid
 en la plaza de la lealtad.

   Los frutos de madroño comidos en grandes cantidades pueden llegar a producir un efecto narcótico suave e irritación del tubo digestivo. No obstante, se han empleado para producir licores e incluso vinagre.

   De ellos nace el Licor de Madroño que, según cuentan, el rey Felipe IV tomaba después de las comidas, preparado por su cocinero según la receta que inventaron los frailes benedictinos: machacando el madroño con alcohol de vino.
   Está muy rico el licor de madroño, bien frío, sobre todo en esos diminutos y castizos vasitos de barquillo en que a veces lo sirven en la Taberna El Madroño, en la Plaza de Puerta Cerrada. Una delicia.

    Sus hojas y corteza contienen taninos que sirven para curtir la piel o en medicina para curar la diarrea debido a su poder astrigente.

   Madera pesada, dura, homogénea, de grano fino, compacta, albura blanco verdosa sin paso brusco al duramen, rojo, casi carmín, algo veteado. Fácil de trabajar, toma bien el pulimento pero se tuerce pronto si no está bien seca. En este estado es muy estimada de ebanistas y torneros y suele emplearse para fabricar figurillas, bolillos para encaje, etc.
   Como combustible es excelente y su carbón menudo o breña se aprecia mu­cho en las herrerías. Las grandes cepas que forman su sistema radical son casi tan apreciadas como la leña de encina para combustible y carbón.

   Su follaje es un buen ramón para el ganado cabrío y cuando come su fru­to maduro, dicen los pastores, que se emborracha pues los madroños propor­cionan una fuerte bebida alcohólica que suelen llamar aguardiente de los forestales.

   La corteza y las hojas se emplean como curtientes.

   En nuestro país se empleaba antiguamente, más que en los tiempos actua­les, para formar setos vivos en los parques de los antiguos castillos. Por el color verde alegre de su follaje, su floración tardía, casi en invierno, y por lo vistoso de sus frutos comestibles son muy ornamentales y se ha intentado últimamente plantar un cordón de madroños en ambos lados de la Avenida de La Castellana de Madrid. Parece ser que no resisten la excesiva contaminación del aire de esta arteria, pues a pesar de regarse frecuentemente, no han crecido debidamente y muchos han perecido.

   Otra curiosidad: el madroño, con su color rojo intenso, en el famoso y maravilloso cuadro de El Bosco “El Jardín de las Delicias” es el símbolo de la lujuria.
   Lo que quizá no todo el mundo sabe es que la espléndida pintura flamenca de los comienzos del siglo XVI se titula “El Jardín de las Delicias o la Pintura del Madroño”.

 Cuadro de el Bosco "El Jardín de las Delicias"

jueves, 19 de mayo de 2011

El Olivo, simbolo de la paz y la prosperidad

   Poco puedo llegar a escribir de este árbol tan magnifico, que ha sido símbolo de España, de la paz y de una producción económica de cientos de años: Aceite, madera, decoración, bonsáis,…etc.
Mitología, religión, naturaleza,…etc he resumido lo más que he podido para curiosidad de quien lo quiera leer, se podría escribir mucho de el.
   Gran árbol con una gran variedad de subespecies: pero como dice un refrán español muy famoso: Cada mochuelo a su olivo.

Olivo centenario en el pueblo de Daimiel (Ciudad Real)
Características: 
   Nombre Botánico: Olea europaea L. Tambien llamdo como Acebuche
   De la familia de Oleaceae. En Castilla se denomina como: Olivo, aceituno, oliva y olivera (el cultivado), acembuche, azambuche, azambullo, bordizo, oleas­tro, zambullo (el silvestre). Cataluña: Oliver y olivera lel cultivado), bordis, nastre (Baleares), oliver bord, olivera borda, olivó, ollastre (Baleares) y ullastre (Valencia) (el silvestre). Euskera: Gaimelurraitz, Olibondo. Galicia: Oliveira lel cultivado), zambullo (el silvestre)

   Árbol longevo llega a alcanzar los mil años. 
   El acebuche es un arbolillo siempreverde muy longevo, robusto, amante de la luz, que llega a alcanzar los 10 a 12 m de talla.
   Indiferente en cuanto al suelo, prefiere los frescos y algo fértiles. Su crecimiento es relativamente lento y sostenido.
   Su sistema radical es más bien extendido que profundo.
   La corteza es lisa de color pardo cenizosa.
   Su tronco se ramifica a poca altura y las ramas mimbreadas son con frecuencia espinosas en su extremo. Las ramillas son intrincadas, rectas, fuertes y tomen-tosas.    Copa densa y redondeada.
   Las hojas son opuestas, persistentes, enteras, coriáceas, mucronadas, blan­co plateado el envés, de brillante verde oscuro el haz con nervadura principal muy visible.
   Las flores o rapas son blanquecinas, pequeñas, agrupadas en racimos axila-res, con corola con cuatro pétalos separados sólo en el vértice, con dos es­tambres y un estilo; la floración se conoce también con el nombre de trama.
   El frutó (aceituna, oliva o acebuchina) es uná drupa puntiaguda, negruzca al madurar, más pequeña y menos carnosa que la aceituna del olivo. Su pericar­pio y semilla o hueso son ricos en aceite. La trama aparece en mayo-junio y la acebuchina madura al final del otoño.
   El acebuche es muy empleado como ramón y la acebuchina se aprovecha por el ganado de cerda en las dehesas
   Se reproduce por semilla, estaca y zuecos de cuello del tronco.

Distribución:

Distribución en la zona Meditrranea
    El acebuche u olivo silvestre se en­cuentra espontáneo en el litoral mediterráneo y en Canarias. Apa­rece en matorrales, setos y bos­quetes de los pisos bajo y mon­tano de Andalucía, Extremadura, Castilla la Nueva, Murcia, Valencia, Cataluña y Bajo Aragón.   Cubre unas 37 965 ha, 28 000 en Andalucía Occidental, 9899 ha en ras Islas Ba­leares, y buen número de árboles diseminados en las demás regiones citadas.

   Conócense buen número de razas de olivo cultivado caracterizadas por la forma y tamaño de sus frutos, a veces menuditas como el olivo «arbequino», de Arbeca, pueblo de Lérida o del tamaño de una ciruela en algunas espléndidas razas andaluzas como la afamada «aceituna de la reina». A veces algunas de estas razas al injertar sobre acebuche adquieren una reciedumbre sorprendente resistiendo la sequía de manera increíble y siendo menos veceros en su produc­ción anual.

   El olivo forma extensos bosques abiertos de color gris plateado, y cubre hoy cuatro de cada cien hectáreas de nuestro suelo. El olivo se cultiva para aceituna de mesa principalmente en Andalucía Occidental y Extremadura sobre una su­perficie de 151 723 ha.

   Para aceituna de almazara, lugar donde se extrae el aceite, el olivar se ex­tiende por casi 2 millones de hectáreas y hay un número de 7959 248 árboles diseminados asimismo plantados para este fin. El olivo ocupa casi todas las provincias españolas, excepto Galicia, Asturias, Cantabria, Guipúzcoa, Vizcaya, Valladolid, Soria y Segovia y las Islas Canarias.

   En las extremas comarcas meridionales de la península y en las islas medite­rráneas, dominaba en tiempo lejanísimo un paisaje vegetal hoy casi enteramen­te suprimido y sustituido. Las sucesivas colonizaciones fenicias, griegas, carta­ginesas, romanas, florecientes de cultura, de arte, con ciudades populosas y riquísimas debían inevitablemente transformar todo el ambiente original: la agri­cultura, el pastizal, las utilizaciones del bosque sustituyeron a las formas libres productivas de la naturaleza.

   Quedan todavía unas 37 000 ha de acebuche en nuestro país, que han sido milagrosamente preservadas de la incuria inexorable y por el aislamiento en si­tios menos accesibles. Deben ser conservados como los últimos monumentos que ennoblecen una región y un país, del mismo modo que se conservan anti­quísimos testimonios de poblaciones humanas. Pero incluso cuando la fertilidad del suelo y la riqueza del agua, unidas al clima cálido, permiten desarrollar una vegetación lujuriante cultivada, es posible leer en el paisaje una calidad origina­ria propia. Los espléndidos limonares, naranjales y otros agrios de Almería, Má­laga, Castellón, Alicante, Valencia, Murcia y Baleares indican con su presencia feraz los ambientes donde eran ciertamente más ricos los antiguos bosques desaparecidos.

   El olivo y el acebuche, cuya estirpe silvestre y probablemente autóctona he­mos recordado, asumen hoy en la configuración del paisaje ibérico mediterrá­neo una gran importancia. Cuatro de cada 100 ha de nuestro país están cubier­tas de olivar, con raíces en la más remota antigüedad hebrea, fenicia, griega y romana. La mayoría admite que el cultivo del olivo había seguido un camino de oriente a occidente dentro de la cuenca del Mediterráneo, acompañando las emi­graciones de las antiguas civilizaciones. Quizás de cultivos primitivos antiquísi­mos localizados con dificultad en el occidente del Irán y en el sur del Cáucaso, se inicia la irradiación e incluso la diferenciación de las diversas razas cultivadas de olivo.
   Desde aquellos tiempos remotos el olivo se ha difundido ampliamente por todas las regiones ibéricas donde las condiciones climáticas podían consentirlo.
    En el Mediterráneo oriental, en las islas griegas e incluso en Toscana (Italia), se armoniza el cultivo del olivo con el del ciprés común.
   El paisaje resultante en que el negro nítido y ahusado del ciprés contrasta con el pálido argénteo del olivo es de una belleza que cautiva. En España hay algunos atisbos de este paisaje en las islas Baleares.
    Teniendo en cuenta que nos visitan más de cuarenta y cinco millones de tu­ristas al año, ¿no convendría subvencionar por los Ministerios de Agricultura y Turismo, la plantación del ciprés en las carreteras, caminos, cortijos, linderos, montes intercalados, barreras cortavientos, taludes, etc., de todos los olivares de nuestro país a fin de embellecer al máximo un paisaje tan frecuente en nuestra geografía.

Extensa plantación de Olivos en Jaen (España)
Época De Floración: 
   La floración se conoce con el nombre de trama. Aparece en mayo-junio y la acebuchina madura al final del otoño.

Generalidades: 
   Antiguamente se decía que donde había olivos había prosperidad y felicidad. Pues trae la buena suerte al lugar donde avita o se ha plantado. Nos da ejemplo de belleza, majestusidad, por ser un árbol tan útil en todos sus campos.
  El olivo ha sido por el insigne poeta Antonio Machado, al igual que hizo con las encinas. En la poesía recalca la belleza de los olivares de la feraz comarca jiennense de «La Loma», enseñoreada por las dos bellas ciuda­des de Úbeda y Baeza (Jaen). Patrimonios de la Humanidad.
  Lorca tambien trae buenos recuerdos de los Olivos de Jaen cuando dice: Blanco amarillo reseco, el cielo piensa amarillo con sus olivares montes...

   La madera de albura blanquecina y duramen amarillo veteado de pardo rojizo es de las más duras y compactas que se conocen, con densidad a veces mayor de 1, tomando muy bien el pulimento y siendo estimadísima sobre todo la de cepa, para ebanistería de lujo, marquetería, tornería, talla y todo tipo de mueble y utensilios de cocina , navajas…etc. Los salpicaderos de los coches Rolls-Royce ingleses están fabricados con madera de cepa de olivos de Turquía.
   Además como leña es un magnífico combustible y da un carbón de primera calidad.

Utensilios de cocina de olivo

   El olivo es árbol bíblico y de gran significación para el cristianismo: en­trada en Jesuralén bajo ramas de olivo, noche de oración en el Huerto de los olivos...

   El olivo silvestre estaba particularmente consagrado a Apolo. Solía plantase delante de los templos y en sus ramas se colgaban las ofrendas y las armas antiguas. La maza de Hércules era de esta madera y de la misma se hacían los cetros de los reyes.

   Todos identificamos a Roma con la clásica estatua de la loba alimentando a Rómulo y Remo; dice la leyenda que éstos – descendientes de dioses- vieron la luz por primera vez “bajo las ramas de un generoso olivo”.

   El olivo es símbolo de la paz por excelencia:
   - La paloma que envió Noé después del “diluvio universal” trajo en su pico un ramo de olivo, para decir el fin del diluvio. Según la religión cristiana.

Paloma de la paz de Picasso con su ramita de olivo
    - Símbolo ordinario de la paz. Estaba consagrado a Minerva (diosa de la sabiduría, las artes, las técnicas de la guerra, además de la protectora de Roma y la patrona de los artesanos. Se corresponde con Atenea en la mitología griega), por cuya razón se la ve en muchos monumentos con un ramo de olivo en la mano de donde se le dio el nombre de Pacífera. 

Minerva con una corona de ramas de olivo
    - El olivo, considerado como símbolo de la paz, lo era también de la victoria y de la castidad. Los nuevos esposos llevaban en Roma guirnaldas o coronas de olivo y coronaban igualmente con él los muertos que conducían a la pira. Era asimismo el atributo de los guerreros triunfadores y el premio de los vencedores en los juegos olímpicos. Un olivo herido por el rayo era un presagio cierto según la opinión de los augures, del rompimiento de la paz.
   - Virgilio (poeta romano), para dar a conocer que el reinado de Numa, segundo rey de Roma, fue pacífico, lo representa con un ramo de olivo en la mano. Este mismo en las medallas de los emperadores indica la paz dada o conservada a sus Estados. El ramo de olivo que se da en España y se ve en muchas de sus medallas y otros monumentos indica que esta región producía y era, y sigue siendo, abundante en aceite.
   - En el pabellón de la ONU, la corona de ramas de olivo en todo el mundo simboliza la paz universal.

Simbolo de la ONU con dos ramas de Olivo. Típico en muchas banderas, monedas, escudos...etc
  
Potencia mundial: 
   España es el primer productor mundial de aceitunas y, por consiguiente, en la obtención de aceite de oliva virgen y sus derivados. Durante la campaña 2006/2007 se elaboraron un total de 850.000 toneladas de aceite de oliva virgen. Se ha hecho durante cientos de años y se sigue haciendo.
  Además en España se hace el mejor aceite de oliva del mundo.



   El andaluz es uno de los pueblos cuya cultura está más íntimamente ligada al aceite de oliva. Andalucía es la principal zona productora de aceite de oliva del mundo.

   En España, la provincia de Jaén (Andalucía) es la mayor productora mundial de Aceite de oliva, por ser el lugar con la mayor concentración de olivos y producción oleícola del mundo. Este hecho queda patente bajo el lema que recibe la ciudad de Jaén, como «Capital mundial del aceite de oliva», con la celebración bienal de Expoliva en la Institución Ferial de Jaén que desde el año 1983, se trata de una Feria Internacional de referente mundial dedicada al sector del aceite de oliva e industrias afines. Por localidades, las mayores productoras son Martos, Úbeda, Villacarrillo, Baeza, Villanueva del Arzobispo y Vilches. Una mención especial merece la ciudad de Martos, conocida como la "Cuna del olivar", que se ganó el sobrenombre de "Primer productor de aceite de oliva del mundo".

Muchas cosas se pueden decir del olivo. Tal vez el árbol mas utilizado del mundo en todo su esplendor.

viernes, 15 de abril de 2011

El Ciprés, árbol de la inmortalidad

Ciprés (Cupresus sempervirens)

Cipres ornamental del  monastrio de Silos
De la familia de los Cupressaceae. Cast: Ciprés común, Cat: Xiprer, xifrer.
Eusk: Nekosta, alzifre. Port: Cipreste.
   El número de especies reconocidas de cipreses en todo el mundo varía bastante, entre 16 y 25 o quizá más. Esto es debido a que la mayor parte de las poblaciones son pequeñas y se encuentran aisladas, por lo que es difícil clasificarlas según el rango de especie, subespecie o variedad. Pero realmente del que voy hablar del ciprés piramidal. Que ha sido cuidador de los cementerios por mas de 2000 años

Características
   Tronco recto, grueso, prime­ro de ritidoma delgado, grisáceo, más o menos liso, al fin de corteza cenicienta, asurcada longitudinalmente, fibrosa, persistente, nunca gruesa.

   Sistema radical muy desarrollado a base de raíces secundarias, horizontales, superficiales y muy alargadas que dan un buen anclaje al árbol a pesar de que la raíz principal aborta pronto.

   Copa de variable densidad, de forma piramidal u horizontal según la varie­dad, verde oscura o negruzca, siempre con una gran masa foliar.

   Las hojas son verde oscuras, perennes, opuestas, en forma de escamas, de 0,5-1 mm de largo, soldadas un buen trecho con las ramillas para formar vásta­gos comprimidos y redondeados.

   Las flores masculinas se agrupan en amentos ovoideos, de 4-8 mm de longi­tud, verde amarillentos, situados en el ápice de las ramillas.
Las flores femeninas, sobre los mismos árboles que las masculinas, son conos solitarios o en pequeños grupos, formados por 8-14 escamas opuestas decusadas, cada una amparando 8-20 óvulos.

   El fruto o estróbilo es poco carnoso, aovado, de 3 a 4 cm de diámetro, pasan­do del verde lustroso al pardo grisáceo mate al madurar; escamas valvares, ínti­mamente aplicadas con mucrón central corto y obtuso.

   Semillas pequeñas, irregulares, deprimidas con ala marginal rudimentaria.
Se reproduce por semilla requiriendo las plantitas sombra y abrigo, de los
adultos. No brota de cepa ni raíz, pero puede multiplicarse por esqueje o injerto.

   Resiste el calor de forma admirable, tolerando bien las máximas estivales de
las más duras comarcas mediterráneas; por el contrario soporta mal las temperaturas invernales de —10 °C. Está adaptada por sus raíces extensas y superfi­ciales y su follaje abundante provisto de recubrimientos céreos y glándula de resina a aguantar pluviometrías de 250 mm de precipitación media anual. En España vive desde el nivel del mar hasta los 1000 m de altitud.

   Es indiferente al sustrato geológico del suelo, viviendo bien sobre calizos, arcillosos, esquistos y rocas eruptivas.

   Se mezcla bien con la sabina.

   El crecimiento es relativamente rápido, pudiendo cifrarse hasta los 60-80 años en 25-30 cm/año en altura.
   Árbol siempre verde, de buena talla (23 a 25 m de altura) y longe­vo, pues alcanza edades muy avan­zadas de 250-500 años.


Distribución
   Oriundo de Persia y Anatolia, se ha asilvestrado en nuestro país con dos variedades: La variación de Ciprés piramidal (Cupresus pyramidalis) de ramillas y ramas erectas, próximas y copa aguzada, estrecha y la variación (Cupresus horizontalis), de ramillas y ramas patentes, alargadas y copa abierta.

   Está muy difundido su uso en el Levante, para formar setos que se recortan a diversas alturas para proteger algunas plantaciones y este empleo como ba­rreras cortavientos, debería ser más utilizado sobre todo en el valle del Ebro, donde el viento del Moncayo azota con vientos fuertes de una determinada dirección. El ciprés podado bajo, se ramifica inferiormente y forma magníficos setos y ce­rramientos.

   Dos cipreses han sido introducidos del Sudoeste de Norteamérica en nues­tro país: se les ha utilizado en repoblaciones en comarca., -loadas, en planta­ciones lineales, setos, etc.

   Uno de follaje verde azulado, el ciprés de Arizona (Cupressus arizonica E. L. Greene.).

   Ha sido plantado en montes de Castilla la Mancha y su crecimiento ha sido rápido y continuado.

   Otro, el ciprés de Monterrey (Cupressus macrocarpa Hartw) originario del li­toral de la Bahía de Monterrey en California. Tiene menor talla que el ciprés, su copa es anchamente cónica, y su corteza primero pardo rojizo oscuro se torna luego gruesa, profundamente agrietada. Si se frotan las hojas despiden olor a limón. Las piñas son globosas, casi esféricas de 2-3 cm de diámetro, pardo-rojizas, lustrosas con escamas de ombligo ancho revuelto, poco saliente. Es especie or­namental que soporta muy bien el recorte, dando unos planos muy densos y de gran belleza. Para la formación de barreras cortavientos, tiene los inconve­nientes de la anchura de copa y su poca altura con la ventaja de su resistencia a los vientos costeros, a lo que debe su difusión en Galicia, costa cantábrica, Huelva, Cádiz y Canarias Centrales, así como en el litoral de Valencia a Gerona pero en regadío en este caso.

Época de floración: Florece en primavera estando los piñones maduros en la primavera siguiente.

Generalidades:
   Madera ligera, homogénea, aromática, de color amarillo claro con tinte rosa­do de grano fino, regular y compacto. Es imputrescible e inatacable por insectos y hongos. Se utiliza en carpintería, ebanistería fina, tornería, escultura, construc­ción y dada su duración casi ilimitada bajo el agua, obras hidráulicas, cons­trucción naval y pilotes de gran resistencia. Fue la madera de conífera más apreciada y usada en la antigüedad.
La tradición atribuye a madera de ciprés la tablilla con la inscripción de Inri de Jesucristo en el Calvario. Los rollizos de ciprés hacen magníficos postes para cercas, vallados, etc.
   Su madera presenta abundante nudosidad.

   Es árbol muy decorativo y su silueta piramidal es familiar en palacios, claus­tros, alineaciones de caminos y camposantos. Son famosos los cipreses de Silos en Burgos y el de Montpellier (Francia), que cuenta más de 800 años y las plantaciones lineales en la Alhambra de Granada. El ciprés del monasterio de Silos, tan cantado por los poetas, mide 24 m de altura y tiene 100 años de vida; ha crecido prácticamente 1 m cada cuatro años.

   El ciprés juega una importancia fundamental en la cultura Greco-romana. Tanto en Grecia como en Roma han constituido el símbolo de la inmortalidad como de la hospitalidad.  No es de extrañar, por lo tanto, la presencia habitual junto a las casa y a los cementrios. Una presencia que se ha mantenido hasta nuestros dias.

   Aparece descrito en numerosas referencias clásicas. Teofrastro (372-287 A.C), filósofo griegolo describe como un árbol dedicado al Dios de la muerte Hades y justifica el hecho de ser considerado como símbolo de la muerte por su capacidad para rebrotar después de que se le corta el tronco. El escritor romano Plinio (23-79 A.D) afirma que era bastante común en sus dias colocar ramas cortadas de cipres delante de las casas donde yacía alguna persona muerta. Vitruvius, un cerebre arquitecto romano, autor de un libro conocido como “De Architectura”, una especie de manual para jóvenes arquitectos romanos, habla de las propiedades del ciprés y del pino y afirma que pueden mantenerse durante mucho tiempo sin el menor defecto porque contiene una savia en cada una de sus partes con un gusto tan peculiarmente amargo que ningún gusano u otro animal consumidor es capaz de tocarlos. Dice que las obras realizadas con esta madera durarán siempre. Tambien aconseja que las vigas de todos los templos sean especialmente de ciprés porque los que se hacían de abetos eran rápidamente consumidas por los gusanos y la podredumbre. Tambien aconseja que esta madera sea  utilizada para la construcción de barcos.

Paseo de cipreses en el cemeterio de la Almudena (Madrid)

 Leyenda griega sobre la creación del ciprés (Mitología griega):
 EL MITO DE CIPARISO 
   En los campos de Cartea había un ciervo al que las ninfas del lugar tenían por sagrado. No le faltaba de nada al animal, que con el paso de los años se había acostumbrado a corretear y pasear tranquilamente por toda la comarca sin que humanos, ni otros seres le atacasen; pues notable era su presencia. Sus cuernos brillaban como el oro; y colgaban de su torneado cuello collares de diamantes; una cinta de plata, ceñía su frente, de la que pendían pequeñas perlas, que se movían graciosamente cuando se movía, a juego con las dos grandes perlas de sus orejas. El ciervo, sin temor, se dejaba acariciar de toda persona; pero sin duda, con quien más congenió, fue con Cipariso, el más hermoso de las gentes de Ceos, la antigua isla de Kea. El muchacho acompañaba al ciervo en sus idas y venidas, llevándole a los manantiales más limpios para beber y a los mejores pastos para comer; le hacía guirnaldas de flores que colgaba de sus relucientes astas y, a veces, montaba sobre su lomo.

   Pero sucedió un día, que el ciervo sagrado, se tumbó a dormir después de una buena comilona. Cipariso había salido a cazar en compañía de su amigo el dios Febo Apolo. Divisó un bulto detrás de unos arbustos y lanzó contra el su jabalina. Cipariso corrió a ver la pieza que había acertado. El arma del guapo joven, que no había reconocido a su querido amigo, hirió de muerte al sagrado ciervo de las ninfas. Nada pudieron hacer ni Febo con sus conocimientos médicos ni Cipariso que lloraba desconsolado sobre el ciervo, deseando, él mismo, la muerte. Tampoco consiguió Febo sacar de la cabeza de Cipariso su deseo de morir. El agraciado joven quedó de rodillas, derramando lágrima tras lágrima, sobre el cadáver de su amado ciervo, pidiendo a los dioses estar de luto todo el tiempo. Agotadas todas las lágrimas, comenzaron sus miembros a tornarse de color verde y a crecerle el pelo que se le enmarañó y endureció; adquiriendo una gran altura desde la que podía mirar las estrellas desde su copa. Muy triste y apenado quedo Febo, por la pérdida de su amigo y, con voz honda y profunda pronunció estas palabras: 

Luto serás desde este instante para la gente y consuelo serás de los dolientes.

Cipariso y el ciervo, Versalles (Francia)

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